EL MARTILLO DE AGUA

EL MARTILLO DE AGUA

Acir Emadus

5/17/20234 min leer

La conmovedora atmósfera subyace a las ondulaciones de la mente inconsciente; que se refleja, distorsionada, en la quietud de la conciencia. Atmósfera recargada de grises intenciones y de frías proposiciones...Ǣ

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«¿Podría caracterizarse al pasado o al tiempo? Si fuera así, ¿serían dignos de analizarse como Eventos Fenomenológicos Antropofísicos (EFA), no pudiendo separarlos de las concepciones o arquetipos de la consciencia humana estándar? En definitiva; ¿podrían catalogarse como entidades que desafían nuestra ontología ortodoxa, cuya naturaleza existencial solo tendría por finalidad ser parte de una especie de reconocimiento dogmático y poder recobrar así sus lacónicas vigencias, aunque solo fuera por un instante?

Al parecer, nos guste o no, formamos parte de aquellas singularidades. Integrándonos al entramado de una red infinita de frecuencias y partículas; percibiéndonos, al unísono, como realidades discursivamente relativas».

Dr. Ignacio Andrés Balcan Contreras.

“Antropofísica” (Parte I).

Apertura del Centro de Investigaciones Físicas y Neuropsicobiológicas (CIFYN).

COSA

Las últimas dos décadas del vetusto médico Ignacio Balcan Contreras, se convertían en una de las tantas presas del vertiginoso e inapelable vaivén cuántico.

Para bien o para mal, el inquietante protagonismo del tiempo/pasado se configuraba en un vector más que gravitante. Como resultado, el galeno iba adoptando discursos o relatos más cercanos a lo abstracto que al neoempirismo; una especie de apología de proposiciones basadas en inescrutables e incuestionables metadatos. Siendo así, no era de extrañar que esas ambivalencias y cuestionamientos al estándar incomodaran de sobremanera a gran parte de la comunidad científica que le rodeaba. La cual, obviamente, distaba mucho de aquella que otrora lo alabó o le colaboró en sus años más productivos. Sin embargo, luego de un par de décadas, todo y todos se ceñían al nuevo Neoparadigma Neuro/Bio/Psico/Socio/Científico (NPNBPSC); una proto ideología, que se ufanaba de deconstruir todas y cada una de las variables y factores que se utilizaban hasta entonces para analizar el universo y/o la naturaleza de las cosas, tratando de redefinir todo el conocimiento heredado de las generaciones anteriores. Centrándose más en ahondar en el divorcio de dichos saberes, enfatizándose en inventar conceptos o términos rimbombantes, parafernálicos y falsamente inclusivos, más que en el contenido argumentativo de las ideas. Producto de ello, gran parte de los científicos de antaño, incluyendo a Ignacio Balcan, se transformaban para la mayoría del colectivo académico, en personajes pseudoapócrifos. Incluso, llegaban a llamarles “COSA” (Cofradía de los Sombreros de Aluminio); ya que su forma de pensar poseía un alto y peligroso contenido de misticismo, hermetismo, ocultismo, hechicería y/o superstición. De hecho, quizás tenían algo de razón. Pero, a pesar del supuesto reconocimiento científico que sus pares todavía le brindaban -méritos acumulados durante sus deslumbrantes años de estudios y práctica de la ciencia aplicada-, no resultaba novedad que los amantes incondicionales del NPNBPSC se atrevieran a asistir a sus exposiciones exclusivamente para demostrar su desprecio hacia él de la manera más artera, mediante actitudes tales como: cruzar intensas miradas de escepticismo; emitir sonrisas chillonas y cómplices, junto con cuchicheos disonantes y aparatosos; o, simplemente, el hacer un despliegue patético de gestos que a cualquier otro le hubiesen bastado para retirarse del lugar en cero coma. Conductas execrables, que las altas esferas académicas habían adquirido con el devenir del mencionado neoparadigma. Vicios que afloraban con vehemencia, sobre todo cuando ese conjunto se veía bombardeado por argumentos que no concordaban con su discurso único. Pero el Dr. Balcan lo sabía perfectamente, dedicándose muchas veces a amplificar intencionalmente dichas reacciones, en cuanto encontraba la ocasión, utilizando comentarios como el siguiente:

«Tanto el espacio como el tiempo consisten en fenómenos antropofísicos, que incluso podrían adquirir formas…, como entes independientes de toda lógica, ética y moral. Adquiriendo patrones comparables con seres inmisericordes».

Sin embargo, aquella masa de académicos y científicos parecía no darse cuenta de la decadencia supina en la que se encontraba inmersa. De hecho, a la gran mayoría de sus miembros no les interesaba desarrollar el método científico de antaño; concentrando sus intereses en mantener una posición de prestigio social y/o en conductas políticamente correctas, más que en esforzarse para aplicar sus extensos conocimientos en trabajos de investigación innovadores, o con cierto valor práctico; menos aún, con un espíritu de servicio a la sociedad a la que apenas se sentían integrados. Como consecuencia, vivían completamente despreocupados de mantener un mínimo código de conducta, decoro, moral, y/o ética. Por el contrario, el hedonismo y la superficialidad eran la norma en su neosociedad idealizada, formando una infinidad de tribus urbanas que no escatimaba en derrochar las riquezas ni virtudes heredadas por sus antepasados. Es más, el presente resultaba lapidario: Ignacio Balcan era uno de los pocos que continuaban trabajando ad honorem en el Laboratorio de Asesorías Científicas (LAC), ubicado en Santiago de Chile . Institución, fundada en 1990; período plagado de intensos cambios políticos, en el cual el gobierno cívico militar -iniciado en la década de los ´70-, entregaba el poder a los diferentes actores políticos de la época. Fue así, que sus primeros pasos en su carrera como científico se enmarcaba en un espacio/tiempo rebosante de “cándidas ilusiones empíricas”. Tal como lo asegurara él mismo, en alguna que otra entrevista televisiva de aquellos antigüos programas taquilleros de los ‘90.Ǣ